«A nuestros estimados seguidores les deseamos una buena jornada y a la vez darles a conocer los sentimientos que nos embargan, luego de ver «¡como cambia la vida!», en este caso para bien de los funcionarios del aparato estatal, llámense a contrata o a honorarios.   Los pronunciamientos de la Ilustrísima Corte Suprema y de la Contraloría General de la República que, en definitiva protegen a los trabajadores públicos, incluídos los de las Municipalidades, nos provocan sentimientos encontrados, PORQUE SOMOS HUMANOS y por lo tanto tenemos sentimientos y pensamos, que diferente serían nuestras vidas, si el año 2010 (cuando asumió Piñera ) hubieran existido solo la mitad  de los pronunciamientos y dictámenes actuales.   Ahora les damos a conocer el pensamiento de nuestro compañero  Ignacio Marín Hoecker, en su excelente y particular estilo estilo»


Fallo de Corte Suprema reconoce carácter de indefinido el contrato de los funcionarios públicos a contrata y honorarios……


“Los funcionarios públicos a contrata y honorarios, ya no podrán ser despedidas por el gobierno de turno y punto. La Corte Suprema, entre el 13 y el 15 de marzo de 2018, ha fallado en favor de los funcionarios públicos, por lo que el empleador, llámese Estado, Gobierno Central y/o Municipalidad, tendrán que justificar muy bien sus procesos de desvinculación, pues se necesitará de todo un respaldo técnico que acredite los motivos para ello; si no los hay, el trabajador deberá reincorporarse de inmediato o recibir indemnización por años de servicio, debiendo eso si, acreditar que el despido fue injustificado”.


En la oportunidad, la Corte Suprema reconoce el carácter de indefinido el contrato de los funcionarios  públicos a contrata, homologando su condición contractual con el Estatuto Administrativo (público), y el carácter de indefinido el contrato de los funcionarios públicos a honorarios, homologando su condición contractual con el Código del Trabajo (privado). En ambos casos, después de que se acredite, a lo menos, dos años de renovación sucesiva de sus respectivos contratos.


La pregunta que la autoridad debe hacerse hoy es: ¿ Existe alguna salida para que el gobierno de turno pueda realizar en forma arbitraria despidos de funcionarios públicos a contrata y/o honorarios, sin tener que enfrentar el costo de pagar cotizaciones, indemnizaciones, compensar feriados, etc. ? La respuesta es categórica: NO…..


El Estado, entiéndase Gobierno Central y Municipalidades, tienen y mantienen entre sus funcionarios a un 70% del total de ellos, bajo la modalidad de contrata y honorarios, cumpliendo funciones habituales y permanentes, bajo subordinación y dependencia jerárquica. Ambas instituciones y “todos los gobiernos de turno”, vienen haciéndose “los lesos y mirando para el lado el tema de la modalidad contractual”, obviando sistemáticamente que los tribunales vienen fallando en favor de los funcionarios y han perseverado en una modalidad de contratación irregular y que no es independiente.


El Estado debió ir corrigiendo este tipo de prácticas y modalidades de contrato, haciendo una evaluación  de las plantas que se requerían para los nuevos tiempos (modernización del estado), porque claramente se tenía necesidad de más trabajadores subordinados y que cumplían funciones permanentes, dejando la figura del funcionario a honorarios sólo para cometidos temporales y/o circunstanciales.


En consecuencia, nace otra pregunta:  ¿ Existió en algún momento, por parte de los gobiernos de turno, la voluntad de modificar las plantas y/o las modalidades de contrata, o sólo mantuvieron el statu quo de tal situación, para que cuando les tocara gobernar pudieran llenar con sus operadores políticos el aparato público como su botín de guerra ? La respuesta es categórica: NO…..


De hecho, la Presidenta Michelle Bachelet, en marzo de 2014 señaló en su primera conferencia de prensa lo siguiente: “las críticas de los sectores de la Alianza por Chile (derecha) respecto a los  despidos de funcionarios públicos son injustificadas e ironizó con la frase: de qué despidos me hablan”. Para luego indicar: “vuelvo a reiterar en el día de hoy que hay cargos en la administración pública que son de confianza política, en todos los gobiernos, inclusive en el saliente (aludiendo a Piñera). Cada ministro evaluará en su ministerio la situación y será su decisión quienes siguen, quienes se van y quienes llegan”.


Ahora, en marzo de 2018, las autoridades y ministros del Presidente Piñera señalan que: “el proceso de instalación administrativa del gobierno ha sido complejo, aludiendo a las dificultades que han tenido para contratar personas de su confianza”, acusando a la Corte Suprema de emitir fallos de amarre. Además, agregan que: “Estas dificultades se producen, por la no voluntad de funcionarios, muchos de los cuales son activistas políticos, que nadie sabe para qué estaban en las pegas y no quieren irse. Y finalmente, les viene un ataque de democracia interna, una mezcla de emotividad, sentimiento y visceralidad, señalando que: “es absurdo que en las urnas el voto popular tome una decisión y la administración pública no quiera obedecerlo, no quiera adecuarse……”.


Finalmente, y a modo de conclusión y/o moraleja, cito lo siguiente: La Real Academia de la Lengua ha tenido un duro trabajo con Chile, pues nuestras expresiones se alejan de toda regla gramatical. Si bien es un tema conocido, ha causado risas y esfuerzos increíbles por explicar lo inexplicable: ¿Cómo te va?, «la raja», significa que le va bien; ¿Cómo te fue?, como «la raja», significa que le fue mal. ¿Usted podría explicarle a quienes no nacieron en esta hermosa tierra, la diferencia entre una «raja» y la otra, sobretodo teniendo en cuenta que dependiendo de «la raja» que use, será la diferencia entre el bien y el mal?. Pero en nuestro país, es «normal» el uso de expresiones así, se usan a diario sin importar el nivel sociocultural, ni económico y «todo el mundo te entiende». El significado depende de la intensión con que use la palabra, en este caso, del «tipo de raja». En esa misma línea, la expresión «Care Raja», se hizo popular hace años, sustituyendo a «Cara Dura» o «Care Palo», es decir, una persona descarada o sinvergüenza, siendo nuestro mundo político y empresarial, quien ha puesto en boga y en el primer lugar de su accionar y actividad cotidiana esta expresión, y lo muy malo, es que ya lo practican desde hace “varios años”……